domingo, 7 de febrero de 2016

Excursión al Ávila en el Parque Nacional Guaraira Repano Eloy Reverón

Alejandro de Humboldt y Amadeo Bompland  navegaron frente a las costas de Caruao, al oeste del cabo Codera el 20 de noviembre de 1799. Manuel Guevara Vasconcelos ocupaba entonces el cargo de gobernador de Caracas y les dio hospedaje en la esquina del puente de la Trinidad, en el extremo norte de la ciudad. 

Desde allí se pueden apreciar dos espacios vinculados al tema que nos ocupa. El primero, el la subida de Sanchorquis, que conduce por el camino empedrado construido por los españoles para comunicar al puerto por donde habían llegado los viajeros, con la ciudad que los hospedaba. 
Papelón, los Mecedores y al fondo el pico Oriental de la Silla de Caracas
Hacia el oriente se impone majestuosa, la Silla de Caracas, y un poco más modesta, la cima del Ávila; las cuales, junto con El Naiguatá conforma la gran montaña o Guaraira Repano. Esto es a grandes rasgos, el paisaje que contemplaron los naturalistas durante su estadía en la población de Caracas. Ya había escrito Humboltd la primera impresión que había comentado con el señor Bompland frente a las cumbres más elevadas de esta serranía costanera. Hicieron notar que desde el lado del mar, la vista les había recordado a Los Alpes despojados de su nieve “alzándose del seno de las aguas.”  

Dos cosas nos llaman la atención en su discurso. Primero que da cuenta del asecho de la armada británica a la costa, y la explotación de la mano de obra esclava por los padres mercedarios en Caraballeda para producir gran cantidad de caña de azúcar con doscientos brazos provenientes de África. Describiendo la corta extensión del espacio geográfico entre Caraballeda y un lindo punto que identifica como Macuto, el cual describe con cierta gracia poética que invita a viajar…, las peñas negras de La Guaira erizadas de baterías puestas de grado en grado, y en una vaporosa lejanía, un largo promontorio de cimas cónicas y un blancor deslumbrante que es el Cabo Blanco. Ribetean la orilla cocoteros, dándole, bajo este cielo ardiente, una apariencia de fertilidad.”
La casa donde se hospedó Humboldt estuvo en el mismo lugar desde donde tomé esta imagen 


La Guaira lo recibe con nuevas de la fiebre amarilla, razón por la cual fue aconsejado quedarse a dormir un poco más arriba de la aldea de Maiquetía donde soplan vientos más templados.






Todavía nos queda una vista del Ávila desde la Iglesia de San José. Este punto es que vamos a prestar atención a ese punto donde dice Loma del Muerto. Ese es un camino que lo conocí en 1962, antes de que le echaran macadam. Quedaba su entrada justo al extremo norte, donde concluye la placita central donde la avenida Marqués del Todo hace contacto con la avenida Agustín Codazzi y la Cota mil de San Bernardino. Ojo con confundirla con la Avenida Boyacá, la cual fue construida después.


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Este lugar es la subida de la Loma del Muerto, la cual conduce a la Quebrada Gamboa, pero antes de llegar al cruce para bajar a la quebrada Gamboa, está la ruta de acceso a la Guarda Parque  Loma del Viento donde estuvo hasta cerca de los 98 años, mi querido amigo de la infancia, el señor Emilio Nieves (RIP), y creo que todavía se encuentra en ese puesto de Guarda Parques su hijo, Héctor Emilio, quien este pasado 5 de febrero cumpiló 63 años guardando la integridad y la belleza de este hermoso parque. Desde la Guardaparque Loma del Viento, un poco más arriba de la línea corta fuego que conduce hacia la Guardaparque Chacaíto, vivió la familia Nieves, primero falleció la señora Niebes, esposa de don Emilio Nieves. Hay arriba otra generación de guardaparques de esta familia Nieves. De ella nos ocuparemos en más adelante, por ahora solo voy a recordar al señor Pedro Nieves, tío de Héctor Emilio y hermano también de Sabás Nieves, quien tuvo hasta su muerte ocupado en el puesto de Guarda Parques de Chacaíto.



En el Presente, la entrada fue reabierta en el lugar donde quedaba una quinta que tenía como adorno sobre la grama, una enorme roca. Todo eso fue derribado junto con más de cuarenta árboles de mangos que se extendían por detrás de la quinta de Laureano Vallenilla Lanz Planchart, quien fuera ministro de Relaciones Interiores durante el gobierno presidido por el general Marcos Pérez Jiménez. Los mangales se extendían por detrás de las quintas que se extienden hacia el oeste por la avenida Agustín Codazzi. Entre aquellos mangales, que otra horan servían como sombra a los cafetos que se producían en la hacienda San Bernardino.
Al fondo se puede apreciar la esquina de Puente Guanábano a Amadores. La vista es desde la Loma del Viento.
Todavía tenemos muchos cuentos que echar sobre esta ruta, sobre la historia en torno de los personajes que hemos recordado y otros tantos que todavía no mencionamos pero que si se mantienen en sintonía con nosotros y nos manifiestan su interés por estos relatos, lo realizaremos con mayor frecuencia de lo que hemos venido haciéndolo.

La Befaria Glauca es conocida como la flor del Ávila. Aquí tenemos una muestra tomada en un jardín de Galipán hecha con un teléfono ambulante, por allí en el 2007. De ella y de tantas cosas tenemos que hablar, pero que esta noche, cuando escribo, se hace tarde y debo descansar.

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